Una coreografía de poder y capricho
- etarrago8
- 21 oct 2025
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21 octubre 2025
Una coreografía de poder y capricho
Este artículo de El País retrata una escena que parece extraída de una sátira arquitectónica: el presidente Donald Trump, en un gesto que mezcla megalomanía, nostalgia dorada y desprecio por la tradición institucional, ha iniciado la demolición del ala este de la Casa Blanca para construir un salón de baile de 250 millones de dólares. Lo que había prometido como una intervención respetuosa se ha convertido en una obra abrupta, sin previo aviso, que altera la fisonomía de uno de los símbolos más emblemáticos de la democracia estadounidense. La actitud del mandatario, entre teatral y desafiante, revela una obsesión por dejar huella a cualquier precio, incluso si eso implica derribar muros históricos.
Resumen del artículo:
Donald Trump ha comenzado la demolición de la fachada del ala este de la Casa Blanca para construir un salón de baile de más de 8.000 metros cuadrados.
La obra contradice su promesa previa de no alterar la estructura del edificio histórico.
El ala este, tradicionalmente reservado para la oficina de la primera dama, fue derribado sin previo aviso, mientras Trump celebraba actos públicos.
El nuevo salón tendrá capacidad para 999 personas y será “completamente independiente”, según el presidente.
Trump afirma que el proyecto no costará nada al contribuyente, ya que será financiado por “patriotas generosos”, grandes empresas y él mismo.
Entre los donantes figuran directivos de Google, Meta, Apple y Palantir, invitados a una cena de recaudación.
El presidente ya había intervenido en la Casa Blanca pavimentando la Rosaleda y decorando el Despacho Oval con acabados dorados.
Trump se presenta como el primer presidente en cumplir el “sueño de 150 años” de tener un salón de baile en la Casa Blanca.



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